viernes, 21 de septiembre de 2018

Viernes - Oración de la noche

Amado Dios, estamos a pocas horas que este día termine y te agradezco tu compañía y en este momento me acerco hasta Ti para darte gracias por haber sido mi guía, mi fuerza y mi compañía.

Te doy gracias por estar conmigo a cada momento, por las alegrías de este bello día que termina, por darme la victoria, por ser mi amigo y mi Padre, este día nada me a faltado pues contigo nada me falta.

Antes de irme a dormir te entrego mi vida y la de mi familia  y te pido que nos libres de los peligros inesperados de la noche. Dame un descanso tranquilo, te pido perdón por mis fallas, pueda yo dormir con mi conciencia tranquila, obtenga yo tu perdón y así mi alma tenga la paz que necesita.

Te pido me permitas despertar con fe y alegría, pueda yo seguir sirviéndote con amor y entregarte mi vida entera. Amado Dios, por favor protege mi vida, la vida de mi familia y danos un nuevo día colmado de bienestar, alegría y bendiciones, Amén.




Le invitamos a leer esta lectura bíblica antes de dormir: Salmos 19:1-14

Las obras y la palabra de Dios
Al músico principal. Salmo de David.

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.

3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.

4 Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol;

5 Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino.

6 De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor.

7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.

12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

13 Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

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