martes, 18 de septiembre de 2018

Miércoles - Oración de la mañana

Amado Dios, vengo ante tu presencia para darte gracias por haberme elegido para vivir este hermoso día.

Cada nuevo amanecer es un maravilloso regalo de tu parte y por eso hoy pienso vivir intensamente, amar, sonreír y tratar de ayudar y hacer felices a los demás. 



Señor, Permíteme la dicha de ser un humilde instrumento de tu obra, no permitas sea piedra de tropiezo, ayúdame a hablar sabiamente y no ofender a nadie, que con mis palabras y mis hechos yo honre tu Nombre.

Señor mío, gracias por bendecirme cada día, quiero alabarte porque me has regalado la vida. Me diste un techo donde descansar, una familia, alimentos en nuestra mesa, ropa que nos viste y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.

Puede ser que no tengamos grandes fortunas, pero si Tú estás con nosotros, siempre tendremos aquello que necesitamos, pues tu presencia aleja toda necesidad.

Por eso te pedimos llenos de fe y esperanza que por favor nunca te apartes de nuestras vidas. Te suplico que cubras nuestros cuerpos, nuestra mente y nuestra alma con tu preciosa sangre y nos libres siempre de todo mal. Tómanos de la mano y llévanos por el camino correcto.

Padre celestial, reconozco mi fragilidad y sé que hoy y siempre necesito de Ti para poder vivir mi vida.

Por favor dame el valor necesario para afrontar todas las situaciones que se presenten en este día que apenas empieza, sabiduría para tomar buenas decisiones, fuerza para protegerme del injusto y proteger a los demás de las injusticias, compasión para vivir en la generosidad del perdón y fe para poder alcanzar mis más grandes anhelos.

Señor, concédeme la dicha de vivir bajo tu hermoso manto de luz y de amor y nunca te apartes de mí lado, Amén.



Lectura Bíblica de hoy en: Colosenses 4:1-6

1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;

3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,

4 para que lo manifieste como debo hablar.

5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.



6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

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