jueves, 28 de junio de 2018

Oración de la mañana del dia Viernes

Amado Padre, hoy desperté feliz y agradecida por todo lo que me has dado, por la dicha que me das al abrir nuevamente mis ojos, me permites ver un nuevo amanecer, me permites ver el sol tan hermoso que nos regalas, es hermoso ver todo lo que nos rodea, ver esta hermosa naturaleza, y ver mi bella familia aun con vida, gracias mi Dios por tus muchas bendiciones y gran amor.



Gracias por la salud que nos das, porque nos has protegido de todo mal, a ti te debo todo lo que tengo y todo lo que soy. Gracias por la oportunidad que me das de corregir mis errores del pasado y por ayudarme a seguir adelante tomada de tu mano.

En tus manos pongo mis sueños, mis preocupaciones, mis problemas, mis anhelos y todo mi ser, has en mi tu voluntad Padre, pues tu haces cosas perfectas en tus hijos, aunque yo no entienda lo que pase yo en ti confió Padre que todo lo que tu haces es para bien nuestro.

Mi Dios hoy pongo mi familia en tus manos, Padre, yo se que esta vida no es nuestra y que cualquier cosa puede pasar en un segundo, es por eso que te pido los cuides a donde quiera que ellos vayan, guíalos mi Dios y ellos puedan estar atentos a cualquier peligro.




También te pido por mis amigos, abrázalos con tu amor, bendícelos mi Dios y cuida su salida de sus hogares, cuídalos en sus trabajos y ayúdalos a regresar con bien a sus hogares.

En tus manos esta mi vida y la vida de las personas que amo, gracias porque nunca nos abandonas y gracias por tus muchas bendiciones, amen.



Lectura Bíblica de hoy en: Isaías 26:1-21

Cántico de confianza en la protección de Jehová

1 En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. 

2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. 

3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. 

4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. 

5 Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo. 

6 La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.

7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo. 

8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. 

9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. 

10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová. 

11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. 

13 Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. 

14 Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo. 

15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.

16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste. 

17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. 

18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. 

19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.



20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. 

21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.

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