martes, 22 de mayo de 2018

Oración de la mañana del día Miércoles

Amado Dios,  me acerco hasta Ti para darte gracias por este nuevo amanecer, se que será una día lleno de bendiciones, un día mas que me demuestras tu inmenso amor por mi, me das la vida y es algo maravilloso.

Gracias por lo que aprendo día a día, por los momentos que me haces feliz y gracias también por aquellas dificultades que encuentro en mi camino y que puedo solucionar por medio de tu ayuda.


Gracias Señor por cada uno de los instantes que comparto con mi familia y con mis amigos y gracias porque nos das salud, trabajo, un techo donde descansar, pones alimentos en nuestra mesa y nos acompañas en el cumplimiento de cada una de nuestras obligaciones.

Es hermoso vivir con la paz y la confianza que da tu presencia y tu compañía y por eso te pido que en este día visites mi hogar, que habites en él y que inundes nuestra casa con tu luz y con tu amor.

Ayuda a mi familia en sus problemas que tengan, que ellos puedan descansar en ti, que tu amor nunca se aparte de ellos, pues se que mi familia al igual que yo, te necesitamos cada día mas y mas.

Por favor acompáñanos en nuestras actividades, guíanos en nuestros trabajos y obligaciones, no permitas que nos perdamos en los afanes del día a día y líbranos de todo mal y peligro.

Amado Dios, muchas gracias por este día que comienza, por tu bendición y por todo lo que me das. Te pido que me des tu mano y no nos desampares en este día, pues cada día que pasa necesitamos más de tu amor, tu piedad y tu compañía, Amén.



Lectura Bíblica de hoy en: Tito 2:1-15

Enseñanza de la sana doctrina

1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 

2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. 

3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 

4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 

5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. 

6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 

7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 

8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 

9 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 

10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 

12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 

13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 

14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

15 Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.





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